domingo, 1 de noviembre de 2009

MARÍA

Foto disponible en Internet
I
Sucia María
Te recuerdo como eras...
blanca nieve,
sabio verbo,
mariposas
descubriendo el verso.
Es distante aquella imagen
cuando tu voz lenta
descubría el verano.
¡Lástima!
Tu rostro
cambió de luz
a luto,
engaños,
máscara escondida.
Suave veneno
que tus ojos
no logran encarcelar.
Sucia María,
tu vida
poblóse de murciélagos
y aunque dices
actuar de buena fé
das impresión
de corroerte.
¿Dónde quedó aquella sonrisa?
¿Dónde aquella mirada?
Templo de virtudes
convertido
en piedra malherida.
Sucia María,
jazmín tardío,
flor consumida
en
su propia hoguera.
¿Qué puedo decir ahora?
Nada,
sólo esperar
la calma
y dejar correr
el tiempo.

II
María Maligna

Húmedo universo
donde el corazón,
el cuerpo y el alma;
son atrapados por las mentiras
de tu boca…
amarga miel,
disimulada trampa
de insectos gráficos,
destructora de sueños consonantes.

Besos comprados
en oscuros caminos tortuosos.
Fotografías virtuales
del pasado,
embriagantes recuerdos,
falacias, hipótesis de lo superficial.

Fantasmas etéreos,
ausencia, soledad.
¿Por qué te robaste
los sueños, las caricias,
el aroma y el calor
de tu cuerpo junto al mío?

¡Aléjate!
¡Llévate tus promesas!
El tiempo
logrará olvidarte,
la muerte borrarte.

¡Vete María maligna!
¡Desaparece!
Los espectros
fácilmente se eliminan
de las manchas celestes
del corazón.

Y mientras navegas
sin brújula,
anhelarás hallar puerto,
tranquilos mares
y otros continentes
porque solo encontrarás
lodo, cenizas, desechos
del recuento de los daños
de ésta amarga experiencia ácida.


III
María de piedra
Me preguntas si te quiero
y no sé qué decir.
Quererte se me hace tan poco
entre todo el odio que siento
que no alcanzo con decirte que no.

Tu solo nombre
evoca poesía
con mala ortografía.

Algún día, tal vez lo entiendas,
o quizás, ya lo estés sabiendo.
que las palabras no existen,
para lo que estoy sintiendo.
Las dice el silencio.

Manzana comida por gusanos,
te dijo un poeta.

Lo sé, no soy un monstruo, aunque lo parezca.
No me queda nada.
El dolor se ha ido.
El llanto se ha terminado,

por la tristeza infinita,
por la culpa imprecisa.

Debo buscarlos de nuevo.
Deben tener rostro de mujer,
pero no el tuyo.
retazo de tela,
pedazo de tiempo
muñeca de cuentos.
Sin horizontes.
Sin esperanza.

María de piedra.
Maria de nada.

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