domingo, 24 de enero de 2010

HIP HOP URBANO

Fotografía: "Adelante caminante" (Jesús A. Sánchez Valtierra)
Es sombra que no vemos,
es magia,
es creación de ímpetu mecánico,
el tiempo detenido en la calle
y el amor en mp3.

El cuerpo vibrando
al romperitmo
que marca el paso
que le impone
el tiempo detenido.

Es el muchacho,
la calle solitaria,
el deseo aprisionado,
el querer hacer la vida fácil,
la sangre corriendo en las venas.
Creer en uno mismo,
decir:
¡Si! Creo en mí.

Es la calle,
el deseo aprisionado,
el decir toma tu vida en tus manos.

Toma el control (tómalo),
toma el control (tómalo),
toma el control (tómalo),
toma el control...
de tí depende el éxito.

domingo, 17 de enero de 2010

MI COMUNICACIÓN

Fotografía: "Nuevo renacer" (Jesús A. Sánchez Valtierra)


"Cualquier cosa que puedas hacer o sueñes con hacer, hazla.
La audacia tiene genio, magia y poder en ella. Empieza ahora"
Goethe


INTRODUCCIÓN
La autoestima es ese cariño y/o rechazo, esa valoración positiva y/o negativa que tenemos acerca de nuestra propia persona.
Tenemos una autoestima adecuada cuando somos capaces de tener un aprecio hacia nuestra propia persona, reconociendo nuestras cualidades y nuestras limitaciones. Y esa adecuada autoestima es una condición indispensable para desarrollar relaciones sanas y una apropiada comunicación, en cualquier espacio en que nos encontremos:
En la relaciones de amistad, de pareja, con nuestros hijos e hijas, y en los grupos en que hacemos vida y en la sociedad en general.
Cada persona al nacer pertenece a una familia, a una comunidad y a un grupo en especial (el trabajo, la escuela, los amigos…).
Desafortunadamente, hoy en día los medios de comunicación juegan un papel importante en la valoración que tenemos nosotros mismos como personas, en lo que es bueno, en lo que es malo, lo que es valioso, lo que no lo es. Así se nos vende una imagen de gente atractiva, con el cuerpo esbelto, color blanco y como objeto sexual como lo mejor. Se valora más al que tiene dinero, al extranjero, al de color blanco, al de ojos azules, etc.
Por ello es común escuchar frases como estas:
-El negro si no lo hace a la entrada, lo hace a la salida.
-Yo soy pobre pero honrado.
-El que cree en las mujeres no cree en nadie.

REFLEXIÓN


“El crecimiento constante es la única evidencia de vida”
John Henry Newman


He de reconocer que cuando era más joven, mi autoestima era deficiente y eso me provocó muchas frustraciones y contratiempos y por consiguiente deficiencias en mi comunicación y en hacer amigos, ya que no era ni el chico más guapo, ni el más atlético, ni el más popular, tan solo era el chico “nerd”….Pero ¿cómo no hacerlo? Si la sociedad nos enseña a poner "etiquetas" de lo que esta bien y de lo que no está, en muchos casos, sin tener en cuenta los verdaderos valores que como seres humanos debemos practicar.


Afortunadamente conforme han ido pasando los años y he madurado me he dado cuenta que lo que mas importa es pensar que todos tenemos algo en lo que podemos destacar y respetar y valorar a cada quien con sus virtudes y defectos, y que si hay algo que cambiar, nunca es tarde para empezar…pero sobre todo que hay que permanecer fieles a nosotros mismos y sobre todo “CREER Y RESPETARME A MI MISMO” pues si no lo hago yo ¿Cómo puedo esperar que otros lo hagan? Lo más importante es vivir el presente, el pasado únicamente sirve para no volver a cometer los errores que hemos tenido, el futuro es el presente que vivirás cuando ese día llegue… Escucharme a mi mismo, más que a los demás y convertir lo negativo en positivo.


“La historia ha demostrado que los más notables triunfadores superaron enormes obstáculos antes de lograr el éxito: Lo lograron porque se rehusaron a rendirse después de sus derrotas".
B.C. Forbes

Pero este proceso no es fácil y es además doloroso….hay que aprender a perdonar y olvidar, porque ahora comprendo que la persona que me hizo daño, probablemente hizo lo que hizo por su propia debilidad y sus limitaciones, pero esto solo lo he entendido cuando estoy entrando a la madurez y eso me hace ser auténticamente feliz y una persona más centrada y en paz conmigo mismo. Muchas personas hieren a los demás; sin embargo, quizá no se den cuenta de ello si sonreímos y lo soportamos; en el mundo todos pensamos diferente, y a veces quisiéramos que nos entendieran tal y como somos o queremos, pero eso casi resulta imposible, por eso es mejor aprender a entender a la gente, que buscar que la gente te entienda.
El éxito para mí en lo personal, es levantarse más veces que las que uno cae, por eso todos mis errores pasados los veo ahora como un aprendizaje y como un cimiento en donde he podido construir lo que SOY AHORA Y LO QUE QUIERO LLEGAR A SER.
Al aceptar y haber comprendido esto, ha mejorado no solo mi autoestima, sino también mi comunicación: Soy ahora más seguro, más alegre, más optimista, más sano. Trato ahora de disfrutar prácticamente todo: la familia, la escuela, el trabajo, los amigos… Mi “yo interno” esta sanado, mi comunicación personal ahora es más asertiva. Tengo ahora más amigos verdaderos y me he alejado de los oportunistas e hipócritas. Ahora es más fácil hablar con los demás y enunciar mis sentimientos e ideas sin vergüenza o tapujos.
Si uno lee las enseñanzas de los grandes maestros espirituales verá que nada de lo que las personas dicen hoy día es nuevo. Hace siglos, la Cábala (el sistema místico judío) subrayaba la importancia de sentarse cada día en silencio durante una hora para escuchar y luego escribir lo que se había escuchado. Los textos Hindúes nos dicen que una transformación personal requiere de acción, sabiduría, devoción y meditación ¿Por qué no les enseñamos a nuestros hijos la sabiduría de las distintas eras? Les pasamos el conocimiento acumulado sobre matemáticas, ciencia, historia, literatura y medicina, entonces ¿Por qué no hacer un esfuerzo para pasarles lo que la gente ha aprendido acerca de cómo manejar los problemas y vivir felizmente? ¿Cómo mejorar la autoestima? ¿Cómo mejorar la comunicación?

CONCLUSIÓN
Todos tenemos la opción de apoyar a nuestro niño interno con materiales preciosos que servirán para construir los cimientos de un adulto feliz… No importa que seas y cómo seas, si realmente te agradas y gustas, siempre encontrarás alguien que guste de ti. Gustarse es abrir los horizontes afectivos. En el universo no hay una regla común de belleza, no son lindos aquellos que gustan de un cuerpo moldeado y una linda cara, sino aquellos que poseen una vida placentera, se quieren y poseen unos sentimientos lindos y verdaderos. Si tú eres una persona sana en el interior, serás sano en tu exterior; si tú tienes amor para ti, tienes amor para los demás.
¡ESE ES EL VERDADERO PODER DE UNO! PODER COMUNICARSE LIBREMENTE, EXPRESAR LO QUE SIENTES SIN ATADURAS, DARLE VALOR A LOS DETALLES DE LA GENTE QUE TE AMA Y AMAS… SER UNO MISMO SIN IMPORTAR LO QUE DIGAN LOS DEMÁS…SER VERDADERAMENTE AUTÉNTICO.

“…Y SOBRE TODO: SE FIEL CONTIGO MISMO Y DE ELLO SEGUIRÁ, COMO LA NOCHE AL DÍA, QUE NO PODRÁS SER FALSO CON NINGÚN HOMBRE”
HAMLET, Acto 1 Escena 3


miércoles, 13 de enero de 2010

TU ROSTRO EN UN VASO DE FRESAS

Fotografía: "Fresas" (Jesús A. Sánchez Valtierra)
Leo el horóscopo buscando tiempos propicios,
mientras veo tu rostro distorsionado
a través de la transparencia
de un vaso de agua de fresa.
Tu sonrisa se ve lujuriosa
y casi absurda
como la pieza perdida
de un puzzle.
No deshagas las maletas,
no te hagas ilusiones,
que mañana no será el regreso.
Quedémonos abrazados,
con la frazada en las piernas
disfrutando el presente que es
y olvidándonos del mañana.

domingo, 10 de enero de 2010

UN BONITO CUENTECILLO

Fotografía: "Una piedra en el camino" (Jesús A. Sánchez Valtierra)

- El otro día oí un bonito cuentecillo- me dijo Daniel.
- Haber cuéntamelo- le contesté.
- Bueno. El cuento es de una piedrecilla que estaba muy triste en el desierto. Una avecilla que pasa por el lugar acierta verla y se muestra intrigada por la tristeza de la piedrecilla.
Se acerca a ella y le pregunta: “Piedrecita ¿Por qué estas tan afligida”
“¿Cómo que por qué?- le contesta la piedrita. No ves que no soy nadie ¡No sirvo para nada!”.
“¿Por qué dices eso piedrita?”- dice el ave.
“¿Para qué puedo servir aquí en medio del desierto?”-le contesta la piedrita.
- ¿Me estas poniendo atención?- dice Daniel mientras sonríe.
- Sí, si prosigue- le contestó. No te detengas ¿qué le dijo el ave?
- Está bien. Bueno, pues el ave le contestó: “No creo que lo entiendas piedrita. No has entendido nada”.
“¿Por qué dices eso?”- le pregunta la piedrita.
“¿No lo ves? Eres parte de todo esto. Un granito que hace el vasto desierto” – le dice el correcaminos.
“¿De verdad? ¿Es cierto lo que me dices?”- dice la piedrita.
“¡Claro! Sin ti todo esto no existiría. Tú no sólo eres una piedrita, eres el desierto mismo, tanto como yo soy parte de todo esto y del universo mismo- le contesta el correcaminos, gritándole y alejándose del lugar.
La piedrita sonríe y lo entiende todo.
- ¿Te gustó tío? – me pregunta Daniel.
- Sí, está muy padre.
Daniel se ríe y vuelve a jugar con su videoconsola portátil.

FLASHNEWS

ArTe digital: "El cristal con que lo mires" (Jesús A. Sánchez)

Naciones Unidas (UPI).
Un sabio de mala reputación,
afligido del camino
que ha tomado la ciencia;
hizo declaraciones en el sentido
de que ésta, de arma pacífica
contra la miseria y el hambre;
ha pasado al servicio de la guerra
por las potencias.
Los ministros consternados
ante este hecho vergonzoso
no hicieron declaraciones.
El sabio, declarado demente;
ha sido condenado a diez años
de prisión por insultos
a la paz y la integridad
de las naciones.

sábado, 9 de enero de 2010

LA VEJEZ: UN TEMA QUE INQUIETA A MI GENERACIÓN


Cuando viajo a la ciudad de León, por la carretera me divierto observando la multitud de espectaculares que hay en el trayecto.
En todos ellos aparecen personas jóvenes, guapas y de muy buen cuerpo.
Hay un joven con el torso desnudo anunciando una marca de zapatos para mujeres. Una pareja provocativa anunciando una marca de licor. Un aspecto de adolescente sensual con una marca de zapatillas deportivas y un largo etcétera.
No hay ni un solo anuncio en donde este un modelo de más de treinta años.
Hacen que uno se sienta cuesta abajo, pues por más que uno intente desesperadamente estar a dieta, ciudar la alimentación, hacer ejercicio y no fumar, ni consumir alcohol, es imposible estar a la altura de los modelos de los anuncios.

¿No pensaran los publicistas que existe otra target que quizás le interese ver modelos más maduros?

A los de mi generación nos aterra la edad, porque en nuestra cultura estar en los cuarenta es estar casi en el olvido ó casi en el retiro profesional ¿acaso proliferan los puestos de trabajo para los de nuestra edad? Parece que no existimos, nuestra experiencia no vale.
Ahora sé lo que sienten los jubilados, aún faltándome una buena cantidad de años para ese momento.
Creo que le damos demasiada importancia a la juventud.
A esas fórmulas inacabadas para lucir más joven : el botox, las cremas, las cirugías y que acaban por darle a las personas un rostro casi cómico.
¿Acaso te parece guapa Lucia Méndez? Es más atractiva Margarita Gralia, es más atractiva una persona que acepta la edad.
Ser jovén no es ser feliz, no es tan maravilloso. Estas lleno de tribulaciones, con sentimientos de ineptitud, con falta de experiencia, lleno de sueños y falto de dinero, llenos de tristezas, sintiendo que nadie te comprende. La juventud es sinónimo de un entendimiento de la vida muy limitado.
¿Usar Axe te vuelve más atractivo? Pamplinas, cuentos chinos.
Cuando creces aprendes más.
¿Quién quiere quedarse en los veinte años y seguir ignorante? El envejecer es un factor positivo que te madurez y sentido, bueno en la mayor parte de los casos.
Si siempre luchamos contra el envejecimiento es estar constantemente infeliz, de todas maneras va a llegar, algún día estará en tu espejo.
¿De verdad volverías a ser joven? Creo que quien añora eso, es alguien infeliz, alguien insatisfecho, alguien que no ha encontrado el sentido en la vida.
Lo que quieres es seguir adelante, evolucionar, crecer.
No hay nada mejor que crecer.
Pero bueno...no esta de más. Usaré mi crema de L'Oréal para ver si me veo igual que Patrick Dempsey de "Grey's Anatomy."

EL ESPECTÁCULO

Fotografía: "Ilusiones rotas" (Jesús A. Sánchez Valtierra)

Todo estaba preparado. Hacía tiempo que lo habían planeado detenidamente para no tener errores. Era imposible fallar. El día fijado están preparados. Todos seguros de su papel. Breve segundos para llevarlo a cabo ¿sería posible? La duda está en el aire.

Era un magnífico mediodía soleado, me encontraba alegre, rebosante de alegría y me dirigía a presenciar el desfile militar. Cuando llegué, había una muchedumbre en torno al punto de partida, pero una gentil dama me cedió un lugar donde podría ver el desfile. Encendí un cigarrillo y me dediqué a observar a los alrededores en busca de una cara conocida, no había nadie. Entonces me di cuenta de que me encontraba a un lado exactamente del palco de honor. Hacía un calor sofocante. Sonriendo, presencié la llegada del presidente. Hizo los honores correspondientes y ocupó su lugar junto a sus colaboradores. Bromeaba con buen ánimo o al menos eso parecía. Empezó el desfile, el desfile conmemorativo del 15 de Septiembre. Se festejaba el Bicentenario de la Independencia de México. Millares de soldados, todos muy elegantes y gallardos con la vista fija como sin alma. Los mejores tanques y vehículos pasaban frente a nosotros. Aproximadamente habían pasado noventa minutos. Otro regimiento pasaba con sus armas hacia abajo en señal de saludo. El desfile humano no daba señales de acabar todavía, por lo que me acomodé en una posición más cómoda. Era imposible escapar ya del lugar. Un contingente de paracaidistas acababa de descender a pocos metros del palco de honor. Seis cazas cruzaron desafiando el cielo, semejando una bandada mecanizada de aves silvestres, tronando en el espacio en una pesada acrobacia dejando una estela de humo rojo, verde y blanco, semejando un arcoíris mexicano salido de la nada…

Miró por última vez su reloj. Revisó por última vez el plan en busca de alguna falla. Parecía todo perfecto. Era hora de entrar en acción. Sintió una sensación de alivio. La victoria estaba en sus manos.

Pensé que al menos me estaba divirtiendo. Bajé la vista y vi el reloj. Eran las 13:05 horas. La mayoría mirábamos los aviones cuando oí el tableteo de las armas automáticas. Al subir la mirada vi a dos jóvenes soldados con la cabeza descubierta, viajaban en la parte trasera de un jeep y disparaban contra el palco de honor. Por un minuto me imaginé que eran parte del espectáculo, luego los dos hombres jóvenes bajaron del jeep en movimiento y se abalanzaron contra el presidente. Los soldados vestían su tradicional verde olivo, dispararon sus armas desde el hombro mientras corrían unos veinte metros desde el jeep al palco de honor de un metro de altura más o menos. Mientras escuchaba pasmado que gritaban: “Muera el mal gobierno”. Acto seguido arrojaron granadas de mano y se oyeron dos explosiones apagadas, aunque creo que no en el palco de honor; pues la multitud incrédula y espantada no me dejaba ver. Era difícil percibir algo.

Lanzó una mirada nerviosa a su alrededor. Espléndida y completa había sido la misión. Había triunfado ¿para qué? Esa era la eterna pregunta ¡qué importaba ahora!

Los aviones acrobáticos con sus alegres estelas de humo aún describían círculos, arcos en ángulos cerrados. Al parecer no se daban cuenta de lo que ocurría abajo. Policías militares de boina roja avanzaron hacia los atacantes y los generales y diplomáticos sentados en torno al presidente aún no daban crédito de lo que habían visto sus ojos. Al mismo tiempo, un gran número de personas que ocupaban los asientos de la tribuna presidencial se desplomaban o se arrojaban al piso. Una espesa humareda cubrió el palco oficial durante aproximadamente cinco minutos, mientras se escuchaba un intercambio de palabras entre la custodia presidencial y los militares que perpetraron el atentado. Cinco minutos durante los cuales mi pensamiento se había extraviado en especulaciones entre la inmensidad del tiempo.

Levantó la vista y escuchó las pisadas y los disparos de los guardias. Una bala lo alcanzó. Cayó muerto.

La histeria se desató. Un gran número de personas quería huir, de entre ellas muchos niños que fueron pisoteados por la multitud enloquecida. Había confusión, gritos y tropiezos. Hilos de sangre mezclándose con las lágrimas y el sudor. Miles de plegarias se escuchaban. Un hombre frenético luchaba por extraer a su hijo debajo de una silla volcada. Yo continuaba aferrado a mi silla observando a la multitud, como perdido en otro lugar.
Un sector de las tribunas se atestó de soldados y policías. Un camión de treinta toneladas que transportaba un misil antiaéreo trató de retroceder y aplastó con sus ruedas a un adolescente sin que nadie pudiera advertirle.
Un coro de gritos flotaba en el aire. Volví la mirada hacia otra parte, en realidad trataba de no mirar nada. Había decenas de muertos, era imposible contarlos en ese momento.
Un pequeño con los puños apretados apoyó su diminuto cuerpo contra la pared pidiendo a su madre. Al ver a aquel pequeño con los ojos llenos de lágrimas nació en mí la cólera, la impotencia por no poder ayudarlo.
Vi como un general de elevada estatura estaba de pie en el palco de honor y agitaba ampulosamente las manos. Mientras tanto reaccioné y traté de abrirme paso. Llegaron más soldados. Miré mi reloj, eran las 13:20 horas. Los militares formaron un cordón tomados de las manos impidiendo el paso hacia el sitio del ataque.
Detrás de las tribunas varios autos con las bocinas a no dar más pasaban velozmente entre la muchedumbre para evacuar a los heridos. A lo lejos se escuchaban las sirenas de las ambulancias.
Para las 13:30 horas, los policías locales se apostaron tomados del brazo de dos en fondo a uno y otro lado de la ruta de salida del sector del desfile para facilitar el paso a las ambulancias y una multitud de automóviles privados con heridos.
Todos permanecíamos aturdidos con la mirada fija en la tribuna. Los aviones habían cesado sus evoluciones.
Nadie sabía la identidad de los militares rebeldes, si su filiación política o que grupo pertenecían. Alguien dijo que había escuchado rumores que eran del narcotráfico. Aquello fue como un mal sueño.
Fui pronto a un aparato televisor dentro de un puesto de comida rápida, cuando el Secretario de Gobernación dijo: “El señor presidente ha muerto”.
Pensé en todo y en nada.
En silencio, sin decir palabra alguna comencé a alejarme. Caminando en silencio hasta llegar a mí casa.