miércoles, 28 de julio de 2010

UN DÍA NOS VEMOS AL ESPEJO


Me miro al espejo y me veo en la flor de la vida. O al menos eso creo en mi interior.
Pero hay un momento en la vida que cuando nos vemos, lo que vemos es el reflejo de nuestro padre (o de nuestra madre).
En ese instante,sospechamos que el espejo está empezando a engañarnos.
Pero no es así, ya no somos nosotros mismos, somos nuestros padres. Exactamente iguales.
Me cuestiono si tal vez no he entrado en un estado semi insconciente ¿será el tequila de anoche?
Porque sino no, como me explico que la imagen que veo en el espejo, y que no soy yo, de eso estoy seguro; me acaba de hacer una pregunta.
-¿Estas viendo lo que veo? -me pregunta el hombre en el espejo.
-Pues creo que sí...

-¿Cómo te ves?
-Diferente, no sé. No me veo igual que otros días.
- Es porque comienza para ti algo nuevo, algo que no es mejor, ni peor.. que es diferente y eso es lo que lo hace especial ...
-¿Y eso qué es?
-La madurez...
Por un minuto pierdo por completo la voz y observó la imagen. Estoy atrapado en este espejo y en mis pensamientos y permanezco inmóvil por la impresión.
La percepción me atrapa lo suficiente como para no querer que concluya, el tiempo no existe.
Hoy me veo en el espejo de una manera diferente.

He descubierto nuevas arrugas en él y canas blancas en mi barba.
Hoy soy mi padre...